Producción de drogas ilícitas y novedosas soluciones de desarrollo

Explorando alternativas efectivas a la clásica ‘guerra contra las drogas’

La cocaína es usado en todos los rincones del mundo, no obstante, la región andina es el núcleo principal de producción de la coca, la planta que es convertida en la droga parcialmente derivada de ella. Similarmente, Asia es reconocida como la región dominante en la producción de amapola, la flor que es extraída y procesada en una variedad de opioides, entre ellos la morfina. Es a partir de su naturaleza adictiva y sus derivados que estas plantas son etiquetadas como de consumo ilegal en casi todos los países, ya que representan una fracción significativa del comercio global de drogas. Este comercio de drogas, incrementando constantemente, se representa una amenaza creciente suponiendo no solo problemas de salud y violencia, sino también fomentando corrupción, financiando grupos militantes y más, todo degradando las estabilidades democráticas. Tradicionalmente, la ‘guerra contra las drogas’ es la estrategia comúnmente adoptada para contener este problema. Manteniendo el declive sistemático de esta política, desde 2011, la ONU ha trabajado en promover una estrategia alternativa, poniendo énfasis en contrarrestar la producción de dichos cultivos de drogas ilícitas. Recientemente, en Tailandia, tuve la oportunidad de asistir a una reunión enfocada en evaluar el enfoque alternativo de desarrollo y compartir experiencias y desafíos futuros. Representantes de Africa, Asia, Europa y América Latina discutieron que cualquier estrategia para remplazar los cultivos ilícitos debe priorizar la suficiencia, seguridad y estabilidad de las áreas rurales afectadas. Esto representa un desafío enorme, ya que las transiciones demandan tiempo, y es difícil encontrar eso en comunidades marginadas. Los cultivos ilícitos también están asociados a altos niveles de degradación medioambiental, destrucción de recursos naturales, deforestación y minería ilegal, lo que sitúa el asunto en el radar del cambio climático. A pesar de los esfuerzos nacionales para controlar los cultivos ilícitos, esto debe ser abordado de manera conjunta y global, ya que países inestables políticamente son susceptibles a acoger la producción a raíz de la creciente demanda. África, aunque no es reconocida como un productor o consumidor prominente de drogas comparativamente a Asia, América y Europa, puede ser un punto clave para implementar estas alternativas de desarrollo como medidas preventivas. Estos elementos reflejan la complejidad y diversidad de los aspectos relacionados con la producción de coca y amapola a nivel global, llamando a un compromiso político para crear alternativas de desarrollo.

Autor: Jorge Rojas

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